LA NAVE CENTRAL CON SUS BANCOS.

El fotógrafo ha querido mostrarnos esta imagen para recordar tiempos pretéritos. Son de la segunda mitad del s. XX y, antes, apenas llenaban media iglesia los antiguos; la gente se arrodillaba y sentaba en sus propios reclinatorios que traían desde sus casas. Las estufas que vemos no existían; en su lugar, grandes esteras de esparto sobre el pavimento pretendían quitar el frío invernal.

En la parte inferior de la nave, donde ya no llegaban los bancos, se alineaban los niños de la posguerra que debían asistir a la misa de 12 los domingos, acompañados por sus maestros. En la parte derecha observamos uno de aquellos bancos seculares que separaban a los niños de la parte superior. ¡Qué tiempos; historias de la Historia!