NUESTRO PADRE JESÚS CRUCIFICADO Y LA GRAN PROCESION.

Comentada la foto del Cristo en la foto anterior, aprovecho esta segunda para hacer mención del Entierro de Cristo o procesión del Viernes Santo.

Tal como se hace en la actualidad es un representación de una catequesis plástica del Santo Vía Crucis. Así lo ideó a principios del siglo XX el cura párroco Don Adrián López Iriarte. Pero retrocedamos en el tiempo.

Como la hermandad del Señor tiene sus estatutos desde 1.715, es de suponer que ya saliera el cortejo procesional desde esas fechas.

Más tarde, a principios de la segunda decena del pasado siglo, iniciaba el desfile la Cruz Parroquial con dos ciriales; la primera imagen, la de Nuestro Padre Jesús Nazareno, yendo delante el paso viviente de la Verónica con el rostro de Cristo en un paño; le seguía el Señor Crucificado que vemos en la foto. San Juan seguido por las mujeres cubiertas con velo y mantilla que acompañaban a la Virgen de los Dolores. Se finalizaba con la Cruz del Santo Sudario.

En la tercera decena del siglo ya salía tal como la vemos hoy.

Se sumaron los pasos de Nuestro Padre Jesús en Oración en el huerto de los Olivos, Nuestro Padre Jesús de la Flagelación, El Señor de las Tres Caídas, La Virgen de las Angustias, El Señor de la Sábana, Pasos vivientes de la Virgen María, Las Tres Marías y el Santo Sepulcro custodiado por una cohorte de soldados romanos.

En total desfilan 11 imágenes, cada una con su banda de música y penitentes, y 5 pasos vivientes. Quizás sea la procesión más larga de España.

Todas las imágenes tienen su residencia canónica en el templo parroquial, excepto la Virgen de las Angustias que vive en la Ermita de San Sebastián.