EL NIÑO JESÚS CORONADO.

En una hornacina incrustada en la nave y sitio opuestos a los que ocupa San Sebastián en la lateral sur se encuentra esta talla que nos muestra un Jesús, cara serena, como de niño bueno.

Aquí la proporción es también inadecuada con la de los apóstoles anteriores, pero, al revés, la cabeza es demasiado grande si la comparamos con el cuerpo. La ropa, que lujosamente lo cubres ha sido realizada con esmero y mimo por las manos de mujeres paduleñas a lo largo de los años.